El otro día salia un representante de nuestra Iglesia diciendo que en
España se sentian perseguidos, que esto era como una dictadura laica y chorradas por el estilo.
Por lo visto, aprobar el matrimonio entre dos personas cualesquiera, es perseguirlos. Aprobar reformas para hacer más sencillo el divorcio es perseguirlos... y así las cosas.
Seamos sinceros ¿eso es perseguirles? me permito recordarles que no todo el mundo es católico y que nadie obliga a nadie a casarse con alguien o a divorciarse... son derechos, no obligaciones.
Pero la Iglesia sigue teniendo poder en esta España, sino que se lo pregunten a los profesores de religión y la decisión -equivocada- del
Tribunal Constitucional- que ha afirmado que la vida privada de los profesores puede influir en su vida laboral y su contratación, cuando eso es a todas las luces discriminatorio.
Si alguien es despedido de su trabajo por haberse divorciado, tendría un pleito pérdido con una suma importante de dinero... pero ¿que hacer cuando la empresa es la Iglesia? pues saltarse la Constitución.
Como vemos el Tribunal Constitucional comete fallos... esperemos que los tribunales europeos pongan las cosas en su sitio.
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