Hay filósofos que creen que todo se vuelve a repetir, que estamos viviendo lo mismo... que la vida es circular... y sabemos que cada día, cada segundo es diferente y es por tanto, el mejor de todos... pero a veces, ciertas noticias nos hacen creer que todo es circular... o simplemente, será que no se puede dejar puertas mal cerradas, sino hay que cerrarlas bien.
Hace unos años
Telefónica compró y censuró
Onda Cero, despidiendo a
Julia Otero pese a
ser líder de audiencia... los años pasaron, Julia probo suerte en
TV3 y demostró que se puede destronar a la crónica rosa desde la elegancia de la actualidad, en
Las Cerezas no tuvo tanto éxito... pero es que el listón estaba muy alto. Volvió a la radio, a
Punto Radio de la mano de
Luis del Olmo, pero nunca llegó a dejarla hacer, la tenía amarrada y obligándola a hacer publicidad a
Telefónica...
Pero poco a poco
Telefónica se ha ido librando del lastre pasado y
Onda Cero vuelve a ser una radio libre... sin espacio, con periodistas que se creen predicadores... pero libre.
Y como decía, el circulo se debe cerrar y
Julia vuelve a Onda Cero, a ocupar la misma franja horaria... esperemos que con el mismo éxito y sobre todo con las manos libres.
Pedir que vuelva esa mítica
Radio de Julia es imposible, el tiempo ha pasado y todos hemos cambiado... volver al pasado es un fallo, hay que evolucionar, pero sabiendo de la trayectoria de la gallega la auguro buenos resultados.
Y vuelvo a repetir mi admiración por una periodista que me engancho -gracias a
Pablo Motos -que le saco de
Onda Diez-... a su forma de hacer radio, de escuchar a los oyentes -en sus auditorias- y hasta de contestar mails, donde tuve el placer de hablar con parte de su equipo. Empezó, como he dicho escuchando a Pablo y sus monólogos en
La Hora Tremolina -que tanto triunfan ahora- y acabe enganchado a las cuatros horas...
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