Miércoles por la tarde. Se envía una carta urgente en la oficina de Correos para la misma ciudad. Una semana después. Nada se sabe de la misma. El código de localización no sirve, pues dice que esta en proceso.
La degradación del servicio publico cada día es más problemático. El otro día problemas con
Renfe, por lo visto -según el revisor- faltan trenes, así de sencillo. Por eso, aguantamos retrasos sin justificación, trenes abarrotados...
Cada día se invierte menos en las infraestructuras y lo peor es que lo tenemos que consentir. Quejarse de poco sirve.
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