Señor trajeado, con sus buenas maneras, con su abogado, con su asesor... llega a una reunión y solicita bolígrafos -con el logotipo de la otra empresa- y unos cuadernos -también con el logotipo- para tomar notas y se reparte entre los asistentes.
Acaba la reunión, el señor recoge el material y zas!!! a la cartera.
Moraleja de la historia: la apariencia no es sincera... y los cutres, siempre lo serán.
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